lunes, 20 de agosto de 2012

Recetas rápidas: Cuscus, amaranto y amapola con shiitakes y puré de calabacín y cebolla


El otro día fuimos a comer a un vegetariano de Madrid. Reconozco que iba un poco reticente, pero nos plantamos allí (qué bien llevado, ejem) y nos preparamos para una gran comida.

El resultado fue genial y me recordó que hay cosas que tengo en la despensa y que al final nunca o casi nunca uso. La comida vegetariana no tiene por qué ser aburrida, sosa, insípida o "es que no me llena".

Lo que sí que tiene como problema es que hay que tener una gran maestría para conseguir convertir verduras y semillas y similares en algo atractivo para los espíritus carnívoros.

Hoy, nos atrevemos con un plato 99% apto para no carnívoros y esperamos que os guste ;)



El material usado:


- Cazuela
- Aro emplatador
- Batidora y su vaso
- Recipiente
- Colador (opcional)



Los ingredientes:


- Cuscus
- Amaranto
- Semillas de amapola
- Soja
- Aceite de sésamo
- Cebolla
- Calabacín
- Mantequilla
- Shiitakes (vale cualquier otro hongo o seta)
- Sésamo negro tostado



El proceso:


Si los shiitakes son deshidratados lo primero que tendremos que hacer es, obviamente, hidratarlos. Yo he cogido la costumbre de hidratarlos durante unas cuantas horas (con tres más o menos me vale) para que queden aceptablemente jugosos. Recordad que los "tallos" de los shiitakes NO se rehidratan jamás y que se pueden quitar y tirar alegremente o usarlos para otros menesteres como puede ser un caldo.

Dicho esto, empezamos a hacer cositas. Cebolla en finas lonchas y calabacín en cachos "a la como salga". Pondremos a sofreir la cebolla un rato en mantequilla o aceite y cuando se esté poniendo marrón, echaremos el calabacín y un poco de sal para animar el tema.

Cuando veamos que la cebolla empieza ya a amenazar con quemarse, procederemos a echar agua, tampoco demasiada, para que cuezan nuestras verduras. Cuando el agua esté casi evaporada, lo pasaremos por la batidora y luego opcionalmente por un colador. El puré os debería de quedar bastante fino y de un color marrón muy rico. De olor, entre caramelizado, dulce...

El amaranto es muy fácil de hacer. Tan sólo seguir las instrucciones del paquete (se puede conseguir en herbolarios e incluso en algún supermercado ya no necesariamente grande) y en unos diez minutos lo tendrás.

Sobre el cuscus, pues más de lo mismo. Una medida por persona y un poquitito más de esa medida de agua por cada ración de cuscus. Ponemos a hervir el agua y mezclamos en un recipiente el agua hirviendo y el cuscus. Cuando hayan pasado unos cinco minutos, echaremos un poco de aceite o mantequilla para que no se peguen demasiado los granos. Lo idea sería cortar la cocción, pero eso ya cada uno elige :)

Al cuscus, mientras acaba de reposar, le echaremos un poco de soja y de aceite de sésamo para realzar el sabor. No es necesario echar mucho, con un poquito es más que suficiente. Aprovecharemos para mezclar el amaranto y las semillas de amapola directamente en crudo de la bolsa.

Finalmente, los shiitake los cortaremos en lonchas finas, los escurriremos sin acabar de "secarlos" y los echaremos a una sartén a fuego medio con mantequilla, aceite o ambos. Los dejaremos que se hagan un rato y luego añadiremos el agua de la hidratación. Lo dejaremos hervir hasta que se evapore el agua casi completamente.



La finalización:


Los aros emplatadores son una bendición y también una pesadilla cuando se ponen tontos. Normalmente se queda algo pegado, se acaba desmoronando y es un desastre, así que casi siempre los unto con un poquito de aceite para que esto no ocurra.

Como el plato va a llevar sésamo en diferentes formatos, decidí untar el aro de aceite de sésamo. Esto dará un ligerísimo sabor al exterior del aro al tiempo que facilitará que la torreta se despegue ;)

La mezcla de amapola, amaranto y cuscus irá amoldándose poco a poco en nuestro aro emplatador. Mientras tanto, si somos multitarea o tenemos cuatro brazos, iremos picando alguna loncha de shiitake en cachitos pequeños.

Cuando la torreta esté hecha, pondremos alrededor el puré que teníamos de cebolla y calabacín.

Por encima pondremos elegantemente unas lonchas de shiitake y en el centro el picadillo. Finalmente, espolvorearemos con el sésamo tostado y podremos comerlo ya directamente o ponerlo en el frigo para tomarlo fresquito.



Consejos y apuntes finales del chef:


A alguno le dará un poco de repelús eso de las amapolas y el amaranto. No tengais miedo. Las semillas de amapola no saben casi a nada, aunque son nutritivas y aportan crujiente. Es como cuando comes pipas de girasol, pero más insípidas.

Sobre el amaranto, es un cereal. Se hace rapidito y queda crujiente. ¿A qué sabe? Pues... a nada especial tampoco, pero es increíblemente nutritivo y hace muuuuuuchos años era un indispensable. Como todo lo bueno en esta vida, por alguna extraña razón casi desapareció y por suerte ahora está recuperándose de nuevo.

La conclusión es que al final tendrás un plato muy nutritivo cuyo mayor aporte de sabor serán la soja, el sésamo, los shiitakes y el puré. Por cierto, que el sésamo negro tostado le dará un toque final ligeramente amargo, con sabor increíble a tostado y a sésamo.

Un auténtico placer que os recomiendo que probeis ;)

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