jueves, 15 de septiembre de 2011

Maredsous Bruin


Análisis previo:


Hace unos cuantos años, hice un viajecito a Palencia para pasar una noche entre amigos. Por casualidades de la vida, acabamos cenando en un sitio (lo siento, no recuerdo cómo se llamaba ni dónde estaba) que ponían muy buena comida y muy buenas cervezas. Allí probé por primera (y última) vez una Maredsous. Una cerveza tostada triple de 10º impresionante que me encantó. La botella pasó directamente a ocupar un hueco de honor en la colección (que por aquel entonces aún era "pequeña") y decidí volver a probarla en cuanto fuera posible.

Lamentablemente siempre que la ha visto me he acabado decidiendo por otras que no había probado. Así hasta hace una semana, cuando entré en La maison belge versión Madrid y me llevé una Maredsous diferente a la que ya había probado.

Hoy, obviamente, hablamos sobre ella :)

Estamos ante una cerveza de esas de botella bajita y gordita. Una cerveza de abadía de 8º de alcohol.

Su etiqueta, igual que aquella Maredsous de antaño, es muy sobria. Muy de abadía y edad media. Elegante. Atractiva por su simplicidad y buen gusto.

La etiqueta trasera, que muchas veces incluso sobra, esta vez nos aporta conocimientos interesantes en francés, flamenco e inglés:
- Estamos ante una cerveza de alta fermentación. Esto significa que el proceso de fermentación dura entre 4 y 6 días y que se produce en la superficie de la cerveza.
- Se produce siguiendo los principios de la tradición benedictina de la abadía de Maredsous (lo siento, soy pésimo buscando en internet y no he encontrado nada al respecto)
- Se produce una segunda fermentación en la botella que abarca los dos meses de "envejecido" a los que es sometida.
- Es recomendable tomarla entre 6 y 10 grados de temperatura.



La cata:


Una vez sabido todo esto, llega el momento de probarla: la abrimos, la servimos y nos sumergimos en la oscuridad de la madriguera para disfrutarla sin distracciones.

Antes de irnos, mientras sacábamos la foto, hemos podido apreciar un color marrón muy oscuro y una espuma blanca consistente aunque sin llegar a convertirse en un muro infranqueable. Al poco tiempo, la mayor parte de esa espuma desaparece y queda una pequeña cabeza de medio centímetro muy agradable.

Y una vez refugiados en lo más profundo de la madriguera, ¿a qué huele dentro de la jarra? A malta, no tanto como si fuera una cerveza negra, pero sí lo suficiente. También quizás algo afrutado, pero no del tipo cítrico, desde luego. Aunque suponga un salto al futuro, a la media hora de haberla servido, cuando ya casi no queda nada en la jarra, se puede apreciar un estupendo aunque ligero olor a moras, arándanos, fruta roja, fruta silvestre...un placer para un mapache como yo :)

La cerveza, mirada a contraluz, es como dijimos muy marrón, pero al mismo tiempo muy limpia. No tiene levaduras flotando como la Cooper's Sparkling Ale a pesar de hacer una segunda fermentación en la propia botella. También podemos observar un burbujeo caótico (no en columnas), finito y constante.

Una vez en boca, observamos (o más bien sentimos) que la cerveza no pica. Como ya sabeis, hay algunas cuyas burbujas se vuelven picantes y refrescantes en la lengua. En este caso, no. No se notan y no hacen demasiada espuma en boca, lo cual es de agradecer.

El sabor es agradable, algo seco quizás, y de malta. Saltando de nuevo al futuro, cuando ya casi no queda nada y la cerveza ya está "caliente", sempieza a predominar algo el toque ácido, muy muy agradable. Claramente estamos ante una cerveza de alto nivel que gana por goleada ante las típicas cañas de bar y muchas de las cervezas supuestamente "gourmet". Ni punto de comparación.

La sensación alcohólica es nula. No es amarga, ni dulce. Simplemente...es. El momento de tragar es de esos que me hace elegir esta cerveza como algo muy interesante. Es una cerveza potente, con intensidad, pero sin ser hiriente. Deja una sensación muy agradable (al menos a mí, claro) y dan ganas de tomar otro trago. Además, su consistencia es media: no es agua ni es algo masticable.

Ah, y sobre esa malta que siempre comento que me deja pegajoso...casi ni rastro. Todo normal, como cuando te comes un caramelo.

Si tuviera que elegir un día una cerveza para una buena barbacoa o sesión de carnazas, es posible que eligiera ésta. De hecho, en alguna página la recomiendan para verduras, hamburguesas (o similares con ketchup y mostaza), embutidos cocidos o ahumados e incluso quesos cremosos o semicurados. En definitiva, lo que me gusta :)

Sin duda ha sido mucho tiempo hasta que nos hemos vuelto a reencontrar, pero ha merecido la pena. Si alguna vez teneis la oportunidad de conseguir una Maredsous, hacedlo sin dudar, porque no fallareis...

No hay comentarios:

Publicar un comentario